Al contrario de lo que me había imaginado siempre que sería mi parto, fue programado y bastante "surrealista". H hacía unas semanas que ya no crecía más dentro de mi vientre. El procedimiento se hizo esperar, o así me lo pareció, obviamente estaba deseosa de tenerlo entre mis brazo, además sabiendo que no estaba creciendo según lo previsto. Pasó de un perceptil 50 a uno de 10 en dos semanas.
El primer paso fue separarme las membranas, para ver si así me ponía yo solita de parto, pero nada. Como ese intento fue fallido, no se lo pensaron dos veces y me dieron cita para "parir" ¡cómo suena eso eh! Domingo día 11, yo cumplía el día 13.
Cuando llegué el domingo a las 8 de la mañana me pusieron proper, para borrar el cuello del útero, y me dejaron una habitación para esperar. Estuve con el padre de mi hijo en todo momento, él se durmió conmigo en la cama :) mientras esperábamos...
de vez en cuando me llevaban a los monitores para controlar las contracciones y me miraban para saber cuantos centímetros había dilatado, estuve todo el día con molestias pero totalmente soportables.
A las siete y media de la tarde vinieron a proponerme si quería ponerme la epidural, no tenía aún dolores muy molestos, estaba tan solo de dos centímetros, así que decidí que no, ya que podía acabar en cesárea.
A las diez de la noche, solo había dilatado tres centímetros, cada vez me dolían más, a las once ya tenía dolores considerables cada minuto, y lo malo de todo eso era que no había dilatado nada. En ese momento decidí irme en busca del famoso gas para paliar un poco el dolor... cuando llegue a la sala de partos, el anestesista general del hospital La Plana, se ofreció a ponerme la epidural a las 00:00 a.m. Y honestamente, no lo dude ni un segundo. Fue ponérmela y fugarse todo dolor, tanto que pensé que se habían pasado de dosis.
la dilatación fue lenta pero relajada, bromeando en la cama con el padre de H. Al rato, me rompieron las aguas, me pusieron un gotero con oxitocina y voilá, todo se aceleró un poquito más.
Cuando vinieron a mirar como iba todo, se encontraron con la cabecita ya a puntito de salir, y sin más me animaron a empujar, yo alucinada por la situación, empujaba pero no sentía nada, duró poco, a los minutos me llevaron a la sala de partos y nos dejaron solos de manera intermitente. Empujé con todas mis fuerzas un rato, me sugirieron cambiar de posición, en ese momento no quería ni moverme, sentí una presión dentro que me impidió moverme con libertad, solo quería empujar y que saliera cuanto antes, cuando pensé que ya no podía más, entonces salió.
A las 3:57 a.m. día 12 de Noviembre de 2012, le dí la luz a una criatura maravillosa, en dos minutos lo tuve encima de mi cuerpo, piel con piel. Las emociones y sentimientos que viajan por tu cuerpo en esos primeros instantes nunca más me abandonaron, duran hasta hoy, después de 5 meses y medio.
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